Sócrates en los diálogos de Platón concluía “El que desea, desea lo que no está seguro de poseer, lo que no existe al presente, lo que no posee, lo que no tiene, lo que le falta. Esto es, pues, desear y amar”., partiendo de esa premisa y llevándola un poco más allá podríamos decir que todos nosotros nos encontramos en una búsqueda incesante por obtener más de lo que tenemos, llevándonos a un inconformismo permanente, o al menos en teoría.
El problema está cuando esa condición innata se lleva a dos extremos opuestos, bien sea, no nos sentirnos satisfechos con absolutamente nada dejándonos arrastrar por una idea obsesiva del éxito mal sano y la competencia desmedida o bien entrando en una aceptación resignada y pesimista de que las cosas buenas simplemente no son para nosotros.








